Un restaurante del barrio de la Barceloneta, un clásico.
Llevan muchos años trabajando el tema.
Especializado en arroces, fideuas y platos marineros.
La decoración es clásica, muy correcta, con un comedor no muy grande y no muchas mesas.
En verano tiene una buena terraza casi en la misma playa de la barceloneta.
Cena reservada desde días antes para ocho personas, se quedó en seis y no hubo ningún problema.
Son muy simpáticos y atentos.
Que bien que me lo paso cada vez que voy a esta terracita de la Barceloneta a comer.
Me gusta mucho y en realidad desde Julio del año pasado no he ido, lo contaba aquí.
Casi todo sigue igual.
Los que trabajan han cambiado, éstos también son muy agradables y simpáticos, pero no hay problema: la comida sigue estando bien y el sitio es perfecto.
Si quieres hacerte una idea de lo cojonuda que es la terraza, mira la foto que le hice al de la mesa de al lado mío.
Comida para dos.
Hace poco más de un año que escribía esta reseña sobre el restaurante Barceloneta.
Y todo sigue igual. Y mira que muchas veces eso es difícil, jajaja. La calidad se mantiene, y los precios también.
Sigue siendo una buena opción si tienes que llevar gente de fuera a una cena de trabajo. Gusta.
Tienen pescados muy bien preparados, marisco y platos de carne contundente.
Esta vez ha sido una cena para siete personas.
Reserva totalmente necesaria, ha resultado totalmente lleno, me fijé al salir: todas las mesas ocupadas.
Estupendo restaurante marinerito en una de las zonas más turísticas de Barcelona.
Eso garantiza un número elevado de guiris, aunque en este caso no sobrepasan en número a los clientes autóctonos.
Lo más espectacular de Can Manel es que tienen una terracita impresionante en el Paseo Juan de Borbón.
Eso sí, hace falta esperar para conseguir mesa y no me extraña, es un sitio agradable, no muy caro y en el que además se come bien.
Fuimos a comer tres, esperamos unos veinte minutos para comer fuera, dentro había mesa desde el primer momento.
Festival de colores, como dice David.
Nos lo pasamos muy bien cenando aquí.
Nos habían chivado que lo suyo son los arrocitos, y es cierto, están de coña. Hay que probar el arroz caldoso.
Es un local sin ningún encanto y con pocas mesas.
En realidad es un local bastante pequeño, como otros muchos lugares de la Barceloneta.
Reservamos para cinco, pero no hacía falta, al final cenamos solos, ni una mesa más, algo extraño para ser viernes. Ellos también nos dijeron que era algo extraño, que normalmente no se cabe…
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