El pasado sábado en Barcelona a las 9:30 había concierto de Antonio Vega en la sala Luz de Gas.
El concierto estaba incluido dentro del superactivo festival BarnaSants que empezó el 15 de Enero y terminará el 22 de Marzo.
Tengo que decir que yo no iba muy convencido a este concierto.
Me gusta Antonio Vega pero no me puedo considerar un fanático, ni tan siquiera un seguidor, lo reconozco más por las muchas colaboraciones que tiene con otra gente que escucho a menudo.
Pero la verdad es que fue todo un espectáculo y me encantó ir a oírlo.
Ayer, sábado noche, celebramos como alguien dijo la ‘fiesta damnificados de la huida de Dirk’ que se vuelve a la Germany.
El evento fue organizado por Jordi en el local Suaida y el resumen de todo el sarao es que estuvo muy bien.
El Suaida es un bar que está en el Born, en el Barrio de La Ribera de Barcelona.
Normalmente es un bar de copas en el que se puede comer algo, tienen platos fríos y unos cócteles bien preparados, haciendo un Google también encontré que organizan exposiciones.
Hace unos días que estuve en el evento Derrapa, Frena, Acelera! organizado por MainMemory.
Algo que se hacía por la tarde después de las presentaciones era un mini curso en la escuela de Conducción del RACC que hay en el Circuit de Catalunya en Montmeló.
Fueron tres zonas como lo llaman ellos, la primera para tomar contacto con los giros de volante rápidos y la inercia, la segunda para probar la frenada de emergencia y la tercera para hacer derrapaje controlado.
Todo muy muy divertido y seguro.
Hace poco la gente de MainMemory me invitó a una jornada tecnológica sobre virtualización.
El tema y la agenda ya son interesantes en si mismos y no voy a entrar mucho en detalle aquí.
Se habló de consolidación de Sistem i sobre Power Blades, virtualización con VMWare y Blade Center, de los servicios aportados por Lawson y Main Memory así como de de financiación IBM.
Lo que sí es para contar es que el evento se celebró en un sitio diferente y poco habitual, en el Circuit de Catalunya en Montmeló.
Bueno, ya tengo las fotos del viaje listas, por lo menos unas cuantas.
En el viaje he realizado más de 700 fotos (unos 9GB) de las que he seleccionado inicialmente sólo unas 70.
En unos pocos días ya daré por terminado el álbum completo, quizás cambie alguna o descarte otra, pero la idea básica ya está preparada y ya se puede ver.
Me llevé casi todo el equipo fotográfico, eso son unos 10 kilos de material que he transportado sin problemas en mi mochila Whickey and Cox de la marca Crumpler. Me gusta esta marca y cómo hace las cosas.
Lo bueno de coger un avión a las seis de la mañana es que tienes todo el día por delante para hacer multitud de cosas.
Lo bueno de dejar un coche de alquiler en el aparcamiento de un aeropuerto es que estás listo para hacer lo que quieras en cuanto llegas en el avión.
Todo a favor para utilizar muy el último día en la costa oeste y además el coche con el maletero lleno seguía en su sitio, no lo habían robado.
El viaje de dos noches a San Francisco fue ligero de equipaje y muchas cosas se quedaron en el aeropuerto, dentro del Dodge Charger.
Es una ciudad encantadora, con ese clima no es para menos.
En pleno verano hace fresco por la noche y hace falta una chaqueta, por el día el sol aprieta pero se lleva muy bien. No es la sofocante Barcelona en verano.
En invierno parece que nunca bajan de cero grados, eso explica la cantidad de motos que puedo ver por sus calles. Hay mucha moto japonesa, americana y europea por igual.
El hotel escogido es el Chelsea Motor Inn en el 2095 de Lombard St. está en la zona de Marina District al norte de la ciudad.
Empieza el camino hacia este desierto saliendo de las Vegas por la mañana temprano y siguiendo toda Las Vegas Blvd. hasta la I95.
Es una despedida viendo todos los hoteles y casinos importantes.
Camino del Parque Nacional del Valle de la Muerte parada obligatoria para llenar el depósito de combustible y comprar unas botellas de agua. Son las recomendaciones y nunca se sabe.
Death Valley es la zona más seca, baja y cálida de NorteAmérica.
Que bonito mundo de luz y de color este de las Vegas, jajajaja.
Tal y como todo el mundo recomienda estoy de acuerdo en que hay que conocer está ciudad entrando por la noche, con todas las luces encendidas.
La llegada a la ciudad ocurrió después de un viaje relativamente largo: unas siete horas en coche.
La distancia entre estas dos ciudades es de unas 280 millas, unos 450 kilómetros de autopista sin peaje, prácticamente recta y con bastante tráfico.
Llegada al aeropuerto de Los Angeles y alquiler de un coche en Dollar.com: un Dodge Charger 2.7 V6 que es realmente bonito.
Dos primeras noches en el Ramada West Hollywood en el 8585 de Santa Monica Boulevard, en West Hollywood, muy cerca de Beverly Hills y en la antigua ruta 66.
Este hotel se inauguró en los 80 en los terrenos que ocupaba el mítico Tropicana Motel, famoso en los sesenta y setenta por las estrellas del rock que se alojaban.
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