Ufff, me ha costado acabarla… y mucho.
Recordaba con mucho cariño la original, la película de 1982.
Con cariño no quiere decir que sea para mí una película maravillosa ni algo que adorar como ha ocurrido últimamente.
La original era una película que está bien, con unos efectos especiales de la leche para su época y además es entretenida.
En la continuación de la saga, en la película que acabo de ver, todo es un poco menos mejor.
En esta nueva entrega todo es un poco ridículo, la idea ya no es original desde luego, lo que cuentan no es novedad ni sorprende y en cuanto a los efectos especiales… es más de lo mismo.
En momentos me resultó aburrida, lenta y previsible.
Después de verla creo que comprendo la razón por la que todo el mundo habla bien de ella.
Básicamente es un drama explicado con un gran optimismo y de una manera muy entretenida.
Los personajes están muy bien definidos aunque el papel protagonista de Philippe me parece un poco exagerado, más que exagerado lo encontré más bien demasiado caricaturizado, pierde realismo en ocasiones.
Pero la sensación cuando acaba es buena, deja un muy buen sabor de boca. El final es especialmente emotivo cuando aparecen los verdaderos protagonistas de la historia.
Con una producción, guión y dirección de George Clooney te esperas algo bueno, y aciertas.
Lo tiene todo: es una película que entretiene, que hace pensar (un poco), con un buen guión y una buena história y que además cuenta con muchos buenos actores o por lo menos conocidos.
Vamos, recomendable para ver.
Como decía el productor, guionista, director y uno de los protagonistas es George Clooney.
Así que espero que haya salido un producto tal y como el deseaba.
El otro protagonista es Ryan Gosling que lo recordamos de Lasrs y una chica de verdad o Drive.
He seguido toda la saga de Underworld desde sus inicios y ésta es la cuarta entrega.
Ahora además ha sido en 3D, creo que ha sido lo único atractivo de esta película.
Es mucho más sencilla que las anteriores, mucho menos interesante, casi aburrida, vamos que si «segundas partes nunca fueron buenas»… las cuartas ni te cuento.
Parece más bien una preparación para una quinta, todo se cuenta como de pasada, sin profundizar en nada.
Y aunque la he podido ver no la puedo defender, nada que ver con la primera Underworld allá por el 2003 que en su momento valoré con un 3,5/5.
Una producción para la televisión de la HBO originalmente titulada Too Big to Fail.
He escrito muchas veces lo mucho que me gusta casi todo lo que produce la HBO.
Muchas de sus series se han convertido en clásicos de la televisión como Game of Thrones, Boardwalk Empire, The Wire y tantas otras.
En este caso tenemos otra película que está en la frontera de esas producciones para la televisión con tantísima calidad que podrían ser películas en toda regla.
No es original en la idea, es otra nueva visión del origen de la crisis del sistema financiero americano.
Está casi sin título, Misión imposible: Protocolo fantasma.
Vamos, algo totalmente superficial, de acción, tiros y fantasmadas varias.
Lo que busco en este tipo de películas normalmente es algo de evasión, dejar de pensar durante un rato y que me puedan sorprender con algo.
En esta cuarta parte de Misión Imposible lo cumplen todo menos lo que concierne a la última premisa de la sorpresa.
Vamos que está bien, que entretiene pero poco más.
Había visto las Suecas y por lo menos con la primera parte, la versión de David Fincher es muy superior.
No solamente se nota que tienen más dinero para la producción, es mucho más que eso.
Yo he podido encontrar más cercanía al libro, es más literal y sabe transmitir mejor las sensaciones que también transmite el libro.
A excepción de un par de cambios que puedo perdonar, la encontré muy fiel al libro.
David Fincher es estupendo, ya lo consiguió hace unos años con la maravilla de Seven y aquí otra vez se sale.
Es una película tranquila y pausada, con cierto humor escondido y mucha ternura, mucha.
Al final te queda un sabor agridulce, puedes ver que tiene cierto optimismo pero no es una película especialmente alegre.
No me resultó nada extraño que Christopher Plummer se llevara el Oscar a mejor actor secundario este año.
Tiene un papel agradecido, de esos que dan mucho juego y que permiten explotar la parte ñoña que todos llevamos dentro, pero aún así lo hace muy bien sin regocijarse en el drama.
Si señor, un gusto de película.
Ya la he empezado a recomendar antes incluso de escribir esta nota.
Me ha encantado, me ha parecido una maravilla como cuenta el escalado de los «pollos» en cualquier empresa moderna.
No hay nada que decir del guión, por lo menos nada malo, yo encuentro que es estupendo.
Importante el pedazo de reparto del que seguro disfrutarás.
Tenemos desde a un bregado Kevin Spacey, hasta un fantástico Jeremy Irons o una discreta Demi Moore.
También tengo que hablar de un Simon Baker (que conoces por The Mentalist) haciendo otra vez más de guapito repelente o de un Zachary Quinto que lo hacen bien.
Un documental, más bien una autoreflexión sobre la historia de esta banda.
Especialmente indicado y totalmente recomendable para los fanáticos de este grupo, que no son pocos, imprescindible diría yo.
Yo no me considero un fanático, pero si que me gustan, especialmente algunos de sus discos, y me lo pasé muy bien viendo esta película.
Está contado todo por ellos mismos, así que su propia historia contada por Bono y The Edge hace que aún resulte más interesante.
lee el resto de: TRON: Legacy 



