Fantástica terraza en la calle Mandri, muy cerca del Paseo de la Bonanova.
Hay que hacer cola cualquier día de la semana, es un clásico de la zona y eso se nota, no ocurre solamente en verano, está lleno siempre.
Lo bueno es que tampoco hay tanto que esperar, o fue suerte pero a las nueve de la noche conseguimos mesa en unos 20 minutos.
La idea es tapear, ir de tapas, de pica-pica si más, aunque también tienen todo tipo de bocadillos.
Fuimos cuatro a cenar y bastante hambrientos, son muy atentos y simpáticos y nos resolvieron ese tema rápidamente, jajaja.
Restaurante Italiano en la Via Layetana.
Hace muchos años que funciona y siempre tiene gente.
Ahora hay mas competencia y encontramos mesa sin reservar, un fin de semana es más complicado, seguro.
La decoración no es una maravilla.
Lleva muchos años sin tocarse, pero no es un sitio horrible.
No es fashion, ni moderno, ni especialmente romántico o acogedor.
Fuimos dos a cenar.
Otro restaurante situado en el Born, en el Barrio de La Ribera de Barcelona.
Estaba lleno pero nos dieron mesa para dos en unos cinco minutos.
La decoración me gusta, una mezcla de japo, vasco y fashion.
Es decir, madera de pino en las paredes, piedra negra en la barra y lamparas modernillas, jajajaja.
Jesus, el encargado de las mesas parece un buen tipo y el camarero que nos tocó fué muy agradable, simpático y nos ofreció buenos consejos.
En realidad no quiero hablar del hotel, hablo del restaurante del hotel Don Jaime de Castelldefels.
Es un hotel de cuatro estrellas que está en las montañas situadas en la parte norte de Castelldefels.
Tiene un menú muy apetecible y no es excesivamente caro teniendo en cuenta lo puesto del entorno.
Es un sitio de reuniones multitudinarias, cumpleaños puestos, bodas y eventos de todo tipo.
Cena para dos.
Restaurante mexicano para una comida rápida.
Comimos en la terraza, así que no tengo ni idea de como es por dentro.. jajajaja, pero parece el típico restaurante de franquicia, con sus ladrillitos vista y esas cosas.
No confundir con la Cantina Mariachi o similares.
Esta gente del Ándale solamente tiene tres locales en Barcelona, los otros dos está en el centro comercial l’Illa Diagonal.
El servicio es rápido y la comida está bien.
Fuimos tres a comer.
Cenita para dos.
Como siempre con reserva en el último momento, pero sin problemas, había sitio.
Por el nombre es fácil adivinar de que se trata de un restaurante de comida mexicana.
Está en el barrio de Grácia de Barcelona.
La decoración no es ninguna maravilla pero es de los mejicanos de siempre en Barcelona.
Los dueños son muy agradables y atentos.
Ultimo día en Madrid.
Paseo por el rastro, algunos a comprar zapatillas y otros a buscar el vermoutillo más rico.
Paradas memorables en la Taberna de los Austrias en la calle Nuncio, número 17.
Con esos vermout, esas cañitas, esa suprema de foie de pato (5€), ese queso idiazabal (5€), esa tabla de pinchos (17€)….
Y en la taberna Tempranillo en Cava Baja 38, esos vermouts de copón, la fritura de hortalizas (8€) y su revuelto de setas (11€).
Y sigo contando mi aventura por Madrid.
Primero (eso sí, no muy temprano) una mini-excursión por la sierra, justo para descubrir lo fantásticos que están los torreznos, las mega croquetas de queso y sufrir los 48º en el interior del difunto coche de Amaia.
Por la tarde cafetito-te-infusión-siestareparadora en casa de Nieves&Cia en Navacerrada.
Por la noche paseo por Chueca para ir a cenar al restaurante Al-Jaima, ellos mismos se autodenominan: cocina del desierto.
El sitio estaba lleno, es necesario reservar sin duda.
Pues este fin de semana cogimos el avión y nos fuimos de cañas por Madrid, capital del Reino.
Así como el que no quiere la cosa, lo que son las lowcost.
Lo primero es que tengo que dar las gracias a Cristina por acogernos en su casa (un gusto eso de vivir en el centro, en Malasaña y tener una casa tan grande).
Lo segundo es destacar la acogida de ella y de las demás Pichis, esas ciceronas que nos mostraron el verdadero camino para empeorar nuestro colesterol y aumentar notablemente nuestro índice de alcohol en sangre.
Que buenos que están.
Lo suyo, como el propio nombre del restaurante indica, son los caracoles.
Y eso lo hacen muy bien, los preparan muy bien, principalmente caracoles asados.
Lo que tienen que trabajar un poco más son las tostadas de pan para el ajito y el tomate.. las tostadas no están del momento y se notan húmedas, una pena, un detalle tonto que cuesta muy poco solucionar.
Fuimos cuatro a cenar.
lee el resto de: Bar Mándri 