Un sitio especial, el restaurante Moo es el restaurante del hotel Omm y cuenta con una estrella Michelín.
Es un lugar oscuro y grande, sin mucha luz y con una decoración muy moderna, mucho diseño, con mucho espacio entre las mesas, un sitio tranquilo y perfecto para cenar y llevar una conversación agradable.
Tiene una clientela variada, gente de negocios y parejas de celebración, también seguro que hay clientes del hotel.
Cena para cuatro un día entre semana con reserva, se llenó.
Cenita en un lugar tranquilo, muy cerca de Canillo, en la carretera hacia el Tarter justo a pie de carretera.
Es un lugar agradable, el dueño es un encanto y te siente muy acogido desde el primer momento.
Llegamos temprano con reserva, el local no tiene muchas mesas y se llena siempre.
Es claramente un sitio para comer carnes a la brasa y platos por el estilo.
Así que cena para dos un domingo por la noche.
Parece que en Andorra tengo tendencia en acabar en sitios que se llaman Roma.
No se si tienen alguna relación entre si, pero otro restaurante que me gusta mucho es el Pizza Roma que está muy cerca de éste.
La Pizzería Roma está situado un local cuadrado, con mesas y sillas rústicas, mucha luz y buenas pizzas a buenos precios.
Cena para cuatro un día entre semana sin esperar, se llenó.
De estas vacaciones en Nueva York no he puesto muchos post como en otras ocasiones.
Éste es el restaurante que quiero destacar de este viaje.
Hemos ido a varios (todos los días cenando fuera claro) pero ninguno me ha gustado tanto.
Aviso que es solamente ramen, nada de otras cosas japonesas, no esperes sushi ni pescados crudos.
Es un local bastante pequeño muy pero que muy cerca de Times Square.
Cena para dos un día entre semana sin reserva y sin esperar mucho (tuvimos suerte).
Que bien que te lo pasas en el Tobotronc.
El Tobotronc es una atracción instalada en Andorra, en el parque Naturlandia.
La atracción es fantástica, es algo así como una montaña rusa pero a lo béstia.
Te montas en una especie de trineo diminuto para dos que circula agarrado por unas vías y que puedes frenar.
Te suben toda una montaña (estas un buen rato subiendo) con un telearrastre y luego te tiras cuesta abajo.
Unos días por la Costa Daurada aprovechando con los críos el parque acuático Aquopolis de La Pineda.
Un parque acuático muy majo y grande, por cierto.
Y para completar el momento guiri nada mejor una cenita en pleno centro del mogollón de Salou.
Todo lleno de gente de vacaciones, y lo que pasa en sitio así es que te puedes sentir extraño, algo así como un extraño en tierra extraña.
El restaurante Steakhouse El Toro está en un primer piso de ese pase marítimo.
Un sábado al mediodía por el barrio y ganas de comer.
Entramos en esta pizzería que ya tenía localizada de otras veces.
Es un local alargado que tiene dos puertas, una por el bar y otra directa al restaurante.
Tiene una decoración cuidada, ambiente frío y en general resulta un sitio agradable.
Así que comida para dos adultos y un niño, llegamos temprano y había sitio pero se lleno al poco.
Si estas en Barcelona y te gustan los restaurantes tienes que ir a probar el Dos Cielos.
El local tiene una decoración muy agradable, tonos cálidos, pocas mesas y con una buena distribución, ideal para poder mantener una conversación agradable.
Muy buenas vistas de la ciudad y con razón, el restaurante está situado en el piso veintitrés del hotel ME Barcelona.
Cuatro para cenar entre semana, totalmente necesario reservar.
En Barcelona, uno de los de toda la vida, de los indispensables a los que tienes que ir si te gusta tapear.
Ya estaba alejado de las rutas turísticas cuando empezaron en el Turó de la Peira, allí solamente se veía gente local.
Y ahora que ya llevan unos cuantos años en Fabra i Puig casi todo sigue igual.
El romanticismo con el que recordamos el antiguo local siempre nos hace añorar aquella terraza, pero en fin…. todo cambia.
Comida en terracita al mediodía para dos sin mucha calor y con una cola de unos 20 minutos, impresionante su sala de espera.
En Barcelona, muy cerca de la Plaça del Pi y de la Plaça Sant Jaume.
Es un restaurante pequeño y no muy tranquilo, con pocas mesas.
Debido a la iluminación la decoración parece más bien mediterránea, por calificarla de alguna manera, casi diría que es arabesca, me recuerda al Sukur pero está menos trabajado.
Desde luego es un sitio escondido que se tiene que buscar a propósito.
La cena para siete un viernes con reserva, el sitio se llenó.
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