Cena reservada para seis, al final fuímos cinco.
El restaurante Hofmann es una escuela de hostelería situada en el barrio del Born de Barcelona y es propiedad de la famosa chef Mey Hofmann.
Tengo que avisar que una experiencia así resulta fantástica.
Reservamos hace un mes, nos dieron una mesa en un privado, nadie molestaba, mucha tranquilidad para poder disfrutar de una cena abundante y exquisita.
Mientras esperábamos los primeros platos nos entretuvieron con una degustación de unas 6 tapas, entre las que estaba incluída un gazpacho de fresones (jajaja, pichis, no digáis nada!).
Salidita en moto por el Montseny a unos 50km de Barcelona.
Parada en restaurante el Pla de l’Os en Sant Miquel de Balenya para comer.
El año pasado había estado con la gente del Fórmula Mini había sido en una de las salidas con los coches que acababa en una comida con unas 40 personas y como siempre todo resultó genial.
La decoración es particular, todo en madera, con aspecto rústico y sitio para mucha gente, así que hoy teníamos sitio para comer y nos quedamos.
Restaurante de embutidos, patés y quesos cerca de la calle Princesa.
La decoración no está mal, mucha piedra, no muchas mesas y además bien separadas. Se está bien.
Cena para tres. La comida no es una maravilla aunque destaca la Bagna Caöda (9€), es una fondue de crema de boquerones con verduras para ir mojando.
También repartimos una paleta (5,50€), una ración de croquetas con tres pares diferentes (5,50€) difíciles de repartir y una Mirka con cebolla (10€), una especie de butifarra negra.
Frankfurt de los de siempre, de aquellos que proliferaron a principios de los 80.
Visto así, es un superviviente al igual que el Frankfurt Pedralbes.
El Pibe está igual que hace 20 años, yo lo recuerdo igual.
Perfecto para una comida rápida y económica, tienen unas seis mesas en el interior y la barra es grande.
Está casi en la esquina de las calles Cerdenya y Diputació, así que es fácil dejar el coche un momento en doble fila. (pero que sepas que no es legal hacerlo así, jajaja)
Fuimos dos a picar algo.
Restaurante Senegalés en el centro de Barcelona.
Con una entrada bastante pequeña y con bastantes más mesas de las que parece, te pueden dar de cenar una típica y auténtica comida Senegalesa.
Fuimos cuatro a cenar. La carta son cuatro posavasos y es muy poco extensa.
Tomamos dos de tieboudienne (7€), pescado con arroz y verduras, algo así como el plato nacional, yassa de cordero con arroz (6€), una yuca con espinacas (5) y un cous-cous con pollo que creo que se llama tiebuyab (7€) pero no estoy muy seguro.
Restaurante de parrillada y domingo en Premià de mar.
Fuimos cuatro a comer con reserva y nos llevaron al comedor de la parte de atrás.
Tiene mucho menos encanto y un aspecto mucho más indrustrial con mesas grandes, mucho espacio y una decoración muy justita y poco acogedora.
De primeros unos calçots (16€), una ración que estaba bien con un romesco suave y rico, además unas ensaladas.
De segundos unas galtes (8€) correctas, un asado de tira (10€) que me dijeron era infernal, unas costillas (8€) y unos espárragos trigueros (10€).
Restaurante para carnívoros voraces.
Esta detrás de Capitanía, en el Paseo Colón y lleva ahí como 20 años…..
No es un sitio muy grande, unas 10 mesas.
Las parejas casi casi comparten mesa con el de al lado, tienen más cerca al vecino que con quien han venido.
Tienen su página web de presentación en e-paraguayo.com
Fuimos tres a cenar, con reserva rigurosa, se pone a petar.
Nos repartimos de primeros un plato de matambre casero (8€), un provolone (7€) y una de pimientos asados (5€).
Hace tiempo había sido un chino, es por tanto un chino que ha sufrido una reconversión oriental, como otros tantos….
Lo conozco por estar al lado del trabajo de Nacho y resulta cómodo cuando él se escapa un rato para ir a comer rápido.
Hemos ido a comer dos de menú de festivos.
Hay unos cinco o seis menús para escoger, cada uno con unos cinco platos.
Todos tienes precios diferentes.
El local está bien decorado, es pequeño, no muy acogedor y la gente que trabaja muy correcta.
Sitio de tapeo, se pone a rebosar de gente.
Llegamos temprano a eso de las ocho de la tarde y conseguimos mesa.
Curiosa mezcla de gente en el local, mucho guiri.
Pasaron tres grupos callejeros de música mala, no los soporto.
La idea era dos para cenar de picoteo y luego se apuntó Eva H. que se metió un bocadillo de bacon con queso (3,20€) y una fanta naranja (1.55€).
Uno de estos sitios en los que el precio está bien y la comida es la típica de brasa: Manteles de cuadritos rojos y sillas rusticas de madera.
Fuimos a comer cuatro personas, nos salió por 85€, unos 22€ por cabeza.
Para empezar unos mejillones marinera (6€) muy pequeños, unos calamares romana (8€) con mucho rebozado y unas gambas al ajillo (11€) muy ricas.
De segundos, dos fideuas (9€) y dos pechugas gratinadas rellenas de gambas (11€).

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