Espectacular.
No tengo palabras.
Nos hemos ido de excursión hasta Castelldefels y Antonio nos ha descubierto este maravilloso sitio.
Me ha encantado.
Es un sitio justo en la playa, casi en la arena, una carpa muy bien adecuada, con la gente muy simpática y otra cosa importante, el precio muy contenido.
Comida para seis. Para compartir de entrada dos de calçots (18€) y 2 de mejillones a repartir (15€). De plato principal una paellita de marisco para seis (72€).
Interesante sitio.
Hacen su propia cerveza, creo que todos hemos tomado alguna vez alguna cerveza de esta gente. Pero esta no es la fábrica, tienen una producción para el consumo en el propio restaurante.
Antes de comenzar la cena te dan un paseito y te explican como se fabrica la cerveza, te llevan al sótano y te enseñan las fermentadoras, las neveras y te dan a probar malta y otras cosillas que ponen en la cerveza.
Por cierto, todo 100% natural, nada de aditivos, ni conservantes, ni colorantes.
Tranquilo restaurante sin más historias.
Tiene aire americano y presumen de traer grupos de jazz para actuaciones en directo en su local.
Yo no tuve esa suerte, estaba con los compañeros de trabajo, unos 40 a cenar y aún así se mantenía como un lugar bastante íntimo y recogido.
Como era una cena concertada tampoco puedo valorar la carta, de primero unos platos a compartir, la comida estaba buena y la ternera de segundo bastante rica. Nos salió a unos 50€ por cabeza.
Pues un poco decepcionante.
De los 8 que fuímos cuatro ya lo conocían y les encanta. Quizás las espectativas eran muy altas, pero creo que no fué eso.
Hay un par de cosas que tienen muy positivas, la decoración me gusta mucho (toda en blanco y negro) y el mi-cuit lo preparan de cojones. Pero, el resto no estuvo a la altura.
La carta recuerda por precios y contenido a las del grupo de la rita, la polpa y tal. Con platos más exclusivos, eso sí.
Está en el aeropuerto de Munich.
El que se lleva las mejores referencias de todos los que hay. Fuí por recomendación.
Te puedes tomar un surtido de salchichitas y una cerveza por poco dinero.
Lo puedes encontrar en cuanto entras en la terminal, a la derecha del todo, casi al final del bloque.
Está dentro del recinto del outlet de la Roca del Vallés.
Si te pasas a gastar algo de pasta para comprarte ropa de marca por la Roca Village, puedes pasarte también a comer por La Fonda, reserva primero, la media de espera para un sábado es de 40 minutos.
Especialmente indicado si eres de los favorecidos por la vida y puedes pasarte entre semana para comer un menú. Así seguro evitas aglomeraciones.
Comida para dos, escalivada (7€) y canelones (7€) de primero. Botifarra amb mongetes (10€) y Salmón a la brasa (12€) de segundo con un vino y gaseosa con un brownie (5€) de postre. Dos cafés (2,24€)
Lleva abierto desde que conozco el centro comercial Diagonal Mar.
Esta situado en su piso más elevado y tiene unas 20 mesas. Su decoración es agradable, tienen espacio y techos altos.
Se llena con facilidad.
Ofrecen unos menús por casi 10€ que no incluyen ni bebida ni postre.
Comer ha salido por unos 16€ por persona, con vino, botella de medio litro de Luis Cañas (8,25€) y dos cafés sin postre.
Ufff.
Como nos pusimos en esta cena, dios mio.
A Estrela Galega ya la había revisado en este post antiguo, pero esta cena necesitaba un comentario a parte.
Despues de varias semanas intentando reservar, siempre a última hora, fuimos 7 a cenar.
Tengo que insistir en que es un sitio de marisco barato, en el que se puede cenar por unos 35-30€.
Pues conseguimos gastarnos 375€ entre siete. Eso son unos 54€ por cabeza.
Que como lo hicimos?
Un chino de los de siempre, de los de toda la vida.
No es uno de esos chinos que aparecen de repente, con la decoración de plástico, las fuentes de colores, restaurantes que duran años y que nunca tienen clientes, siempre vacíos, aquí no puedes reservar para el mismo día, es imposible, esta lleno.
Como referencia sirve el pasillo de la entrada, todo lleno de fotos de personalidades, como ejemplo: tienen fotos del dueño con Maragall hace más de 20 años…..
La cena es exquisita, especialmente el pato pekín o el bogavante.
Eramos siete para cenar y escogimos dos menús degustación, uno para cuatro y otro para dos. Una botella de cava (12€) y una de Cune (13,50€).
El ticket de la cena ocupa un palmo de largo, no digo más.
La Tomaquera es uno de esos sitios entrañables a los que hay que ir porque todo el mundo ha ido, todo el mundo conoce y opina, tienes que conocerlo.
Su plato fuerte son los caracoles, los tienen a la llauna (asados) y en salsa.
Otra de las características del local es su poca orientación al cliente, luego lo cuento.
Es también de esos sitios que te tratan de una manera poco respetable, aunque todo hay que decirlo, en ésta última visita el camarero y todos se comportaron estupendamente, no era lo normal hace unos años.

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